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La Gran Muralla China es una de las Siete Maravillas del Mundo y el símbolo más representativo de China. Con una longitud de 8.851,8 kilómetros, la Gran Muralla realiza una sinuosa travesía a través de montañas, desiertos y llanuras de la geografía china.

Empezada a construir hace 2.000 años, la Gran Muralla China se extiende a lo largo de 6.700 kilómetros, de este a oeste en el norte de China, por montañas y desiertos.

Sus orígenes se remontan a la época en la que diversos estados que había en lo que ahora es el territorio chino fueron construyendo sus propias fortificaciones para defenderse unos de los otros.

Hasta que en el año 221 a.C., el emperador Qin absorbió varios estados y creó el primer reino unificado en China.

Con el objetivo de defenderse de los hunos, ordenó unir con nuevas murallas las originarias fortificaciones, construcción que se prolongó hasta el siglo XVI, dando lugar a lo que ahora conocemos como la Gran Muralla.

La Gran Muralla China al final se extendió desde la frontera con Corea hasta el desierto de Gobi, si bien en la actualidad sólo se conserva el 30 por ciento de esta.

En 1987 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Los miles de kilómetros de la Gran Muralla China están divididos en varias secciones y, aunque todas ellas son especiales, cada una está adaptada a un público en particular.

Badaling

Una de las secciones más populares de la muralla es la zona restaurada conocida como Badaling. Esta sección, ubicada a menos de 80 kilómetros de Pekín, fue la primera en abrir sus puertas al turismo en 1957 y en la actualidad continúa recibiendo millones de visitantes, siendo la zona más saturada. Badaling cuenta con un teleférico que facilita la llegada de los visitantes hasta la parte superior de la muralla.

Mutianyu

El imponente paisaje montañoso de Mutianyu la convierte en una de las mejores elecciones a la hora de visitar la Gran Muralla China. Se encuentra ubicada a menos de 90 kilómetros de Pekín y, aunque es una de las zonas más populares, no tiene un turismo tan masificado como Badaling. Entre sus instalaciones cuenta con un teleférico, un telesilla y un entretenido tobogán por el que los visitantes pueden deslizarse montaña abajo después de visitar la muralla.

HuanghuaCheng

Huanghua Cheng es un tramo de la muralla que se encuentra bastante desmoronado y presenta un perfil algo peligroso, pero ese es sin duda el mayor de sus encantos.

Una parte de la muralla se encuentra sumergida bajo la superficie del agua de una gran presa, algo que los amantes del buceo pueden aprovechar para descubrir la parte más misteriosa de la muralla.

 

El tramo de Huanghua Cheng cuenta con la ventaja de que se encuentra menos explotado que otras secciones, ya que son pocos los turistas que deciden aventurarse por su irregular terreno.

Simatai y Jinshanling

Alejado por completo de la masificación turística, el tramo entre Simatai y Jinshanling es uno de los más escarpados y complicados de recorrer, aunque sus espectaculares vistas son una recompensa más que justa.

Simatai no es un tramo apto para todos los públicos, ya que algunas zonas están desmoronadas mientras que otros tramos terriblemente empinados (70º de pendiente) sólo pueden recorrerse mediante la escalada. La subida se puede hacer en teleférico.

 

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