Sara Baartman, cuyo nombre no parece ser el original, fue una mujer cuya vida se convirtió en un calvario desde que llegó a los ansiados quince años, aunque algunos dicen que mucho antes. El mal que la aquejó fue el mismo por el que hoy día algunas mujeres desean el mismo síndrome y se someten a extenuantes y rigurosas operaciones: los glúteos.

“Esteatopigia” fue el vocablo que se inventó la ciencia para determinar lo que sucedía con esta mujer africana, sometida a la esclavitud de por vida, no sólo por la época, sino por lo que se dijo antes.

Sus glúteos eran impresionantes y hoy día son leyenda. Violada, sometida, secuestrada, fue paseada por casi toda Europa como objeto de feria, y París fue la ciudad que más degustó en su época de la desnudez de Sara y sus glúteos asombrosos, pues, fue mostrada como objeto de circo y cuenta la historia que era el principal atractivo.

"la Venus de Hottentot" fue el calificativo que le asignaron sus explotadores, El término peyorativo “Hottentot” fue usado por los holandeses para referirse despectivamente a la “gente del monte”. Convertida, o vista, como fenómeno por una sociedad que no estaba interesada en los seres excepcionales, Sara quedó atrapada hasta su muerte en la jaula de la discriminación y el abuso gracias a sus nalgas y su cuerpo majestuoso.

Nacida en la pequeña y casi desaparecida etnia khoi, al sudeste de África, Sara Baartman falleció el 29 de diciembre de 1815 a la edad de 25 años, aunque después de muerta siguió siendo utilizada como producto de espectáculo. Su cerebro, esqueleto y órganos sexuales fueron exhibidos en un museo de París hasta 1974, sus restos fueron repatriados y sepultados 160 años después en el 2002, por iniciativa del presidente Nelson Mandela. Ahora en Sudáfrica es considerada un símbolo nacional.

Hoy en día es considerada por muchos como el símbolo de la explotación y el racismo colonial, de la cosificación y ridiculización de la mujer negra.

Un grabado francés del siglo XIX de Baartman