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Estos son los motivos que se interponen entre la mujer y el placer sexual según Héctor Galván, director clínico del Instituto Madrid de Psicología y Sexología:

Problemas de comunicación

La incapacidad de algunas mujeres para alcanzar el orgasmo viene de la imposibilidad, por prejuicios o por vergüenza, de expresarse libremente con su pareja y hacerle entender qué prácticas, posturas, ritmos y técnicas son las placenteras para ellas. En un importante número de casos, además, el problema es de él: hombres que sufren eyaculación precoz y cuyas mujeres, que no pueden alcanzar el clímax con un coito tan breve, no se atreven a plantearle el problema. 

Falta de estimulación

El problema suele estar en la concepción "coitocéntrica" que tienen los hombres. Una relación sexual satisfactoria media dura entre quince y veinte minutos, pero la penetración es cosa de cinco a siete minutos. El resto del tiempo es para los besos, las caricias y la estimulación manual y oral, algo que muchas mujeres son reticentes a pedir.

Dolor durante el sexo

Que la penetración resulte dolorosa puede ocurrir por diversos trastornos. Se conoce como dispaurenia y puede provenir por infecciones vaginales, lesiones, sequedad u hongos. En el caso de la vaginosis, las paredes del órgano se inflaman y los músculos se contraen, convirtiendo el coito en algo desagradable. Se debe prestar atención a estos síntomas para acudir al médico, especialmente a partir de la menopausia, cuando la alteración hormonal tiene como efecto secundario una menor lubricación vaginal. 

Estrés y ansiedad

Factores externos relativos a la presión laboral, familiar o la angustia psicológica  impiden el estado de relajación indispensable para que una relación sexual sea satisfactoria. Tener la cabeza en otra parte o estar demasiado cansada como para querer prolongar el coito imposibilitan el orgasmo, por lo que es conveniente no forzar el sexo cuando el momento no es apropiado y esperar a una situación en la que ambos se encuentren más cómodos.

Actitudes autoexigentes

Si una relación sexual ha sido enormemente placentera pero las siguientes no lo son, y si el nivel de autoexigencia de la mujer es alto, las relaciones pueden acabar convertidas en una contrarreloj en la que tratará de superarse. Esta situación de tensión nos devuelve a la problemática del estrés: si los orgasmos no regresan, lo preferible sería relajarse y hablar con la pareja para detectar qué funciona y qué no.

Experiencias traumáticas en el pasado

Un trauma en la vida de la mujer puede conducir a la inhibición del deseo sexual o al bloqueo en situaciones de intimidad, ya que provocarán que la víctima reviva circunstancias psicológicamente perturbadoras y dolorosas. Ante esta situación, es imprescindible verbalizar estos problemas y recurrir a terapia especializada y profesional. El apoyo de la pareja será imprescindible para recuperar progresivamente la vida sexual.

Otros problemas de pareja

La anorgasmia puede tener multitud de causas: un conflicto de pareja sin ninguna relación con la sexualidad puede provocar que no nos sintamos a gusto en la intimidad y no disfrutemos del sexo con la pareja. Recurrir a profesionales de la psicólogía -y no forzosamente en el ámbito de la sexología- puede ayudarnos a detectar el problema y ofrecer mecanismos para su resolución.

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