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Nos enamoramos de la persona que vemos como ideal y ahí comienza una historia que nos llena de emociones y sentimientos, pensamos que será así para siempre y en ese estado en el que todo es color de rosa creemos que con amor somos invencibles.

Está claro que el amor es muy importante en una relación y sí, nos sentimos invencibles al principio, pero la realidad es que con el paso del tiempo y el conocimiento mutuo nos damos cuenta de que la relación va más allá de la correspondencia de afectos y deseo.

Tener la capacidad de ver al otro como es en realidad y ponernos en sus zapatos, así como tratar de cubrir sus necesidades, no solo las nuestras, nos permite construir una relación más equilibrada y sana.

Se dice mucho sobre la comunicación en la pareja y es que dos personas que no pueden expresar lo que sienten, necesitan u opinan no pueden ponerse de acuerdo en nada y mucho menos conocerse a fondo. Una buena comunicación es un indicador de éxito en la satisfacción de la pareja.

El amor es el combustible que mantiene funcionando la conexión con nuestra pareja. Sin embargo, el amor debe completarse con muchos otros elementos como nuestras conductas, acciones, compromisos y habilidades emocionales. Muchos podemos amar, pero no todos somos capaces de dar significado y trascendencia al amor.

Todo lo que se quiere debe cuidarse y esto no se demuestra justamente en los grandes detalles solamente, sino que se demuestra en las pequeñas cosas del día a día. El interés por el otro, por lo que hace, le gusta, sueña, desea y necesita.

Para cualquier tipo de relación, pero primordialmente la de pareja, se necesita además de amor, tener habilidad para formar una relación armoniosa, equitativa y con un proyecto en común que los lleve por el mismo camino y en donde disfruten los dos el mismo viaje.

 

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