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Jugar dominó es algo con lo que muchos estamos familiarizados. Tanto niños como adultos juegan al dominó con igual entusiasmo. Es fácil aprender a jugar dominó y puede ser un pasatiempo divertido para pasar un buen rato.

El juego tiene sus orígenes en China alrededor del siglo XII. Alrededor del siglo XVIII, los europeos comenzaron a jugarlo y, en la actualidad, es un juego de club popular allí. Hoy en día, todo el mundo, independientemente de su edad, raza o limitación geográfica, juega al dominó. Curiosamente, muchos países de América Latina nombran al dominó como su juego nacional. En los EE. UU., las fichas de dominó son las favoritas en las fiestas. Si bien existen reglas de juego asociadas con el dominó, tienden a variar ligeramente según el lugar donde se juegue. Siempre es mejor consultar las reglas vigentes en el lugar específico donde pretende participar en el juego.

Además de ser un pasatiempo divertido, el dominó también puede ser didáctico, ya que es una buena herramienta para enseñar a los niños los números y podemos inventar juegos de matemáticas que los ayuden a entender mejor y de una manera entretenida.

Además, en los niños estimula los procesos cognitivos básicos de percepción visual, atención y memoria y fomenta el control de la impulsividad y trabaja la capacidad de esperar, por lo que los niños aprenden a autocontrolarse.