¡Vende tus productos ONLINE!  


Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

 

Es la ley de la vida y como padres tenemos que asumir que nuestros pequeños crecen, pasan por la adolescencia, se hacen jóvenes adultos y comienzan su independencia.

Para algunos padres puede resultar algo sencilla esta etapa, para otros, aunque se sientan contentos de que sus hijos han alcanzado cierta madurez, puede ser difícil aceptar que ya no nos necesitan.

La etapa de la juventud de los hijos es otra más que tenemos que aprender a afrontar los padres, al igual que muchas otras a lo largo de su crecimiento y aprendizajes. En ésta específicamente, comienza la autonomía de los hijos combinada con sus cambios hormonales y esa rebeldía muy suya de no pedir ayuda ni consejos porque se sienten mayores.

La mejor manera de entender esta etapa es hacernos a la idea de que algún día nuestros hijos van a formar su propia familia. Todo es un proceso, al ser jóvenes adultos decidirán una carrera o profesión, probablemente se irán a vivir a otro lado y posteriormente tomarán la decisión de compartir su vida con otra persona. Tener claro estos acontecimientos es una manera de asumir esta etapa y estar preparados para reducir el “síndrome del nido vacío”.

Al ver que tus hijos se abren su propio camino y van haciendo su vida, lo mejor es pensar en que uno mismo lo hizo de esa manera, y si existe la posibilidad de que acepten nuestros consejos y nuestra ayuda, la relación con ellos será cercana y muy positiva, creando lazos fuertes para el futuro.

Debemos aprovechar esta etapa para estar bien con nuestros hijos y con nosotros mismos, ya que también está comenzando una nueva etapa en tu vida en la que tienes que ver por ti, por tu bienestar, aprovechando el tiempo en cosas que te agraden y que antes no podías hacer.

No hay que tener miedo de que los hijos crezcan, porque cuando hay crecimiento nada se pierde, todo se transforma”.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar