Esta chica pakistaní de 21 años es la persona más joven que ha recibido el Premio Nobel de la Paz por su labor como activista en favor de los derechos de las mujeres de su comunidad, en donde el régimen talibán prohibe la asistencia de las niñas a la escuela.

Debido a su lucha por esta causa, a los 15 años sufrió un atentado en su país cuando iba en el autobús escolar y un hombre lo detuvo, subió y le disparó para matarla. Malala estuvo en estado crítico por unos días pero lograron salvar su vida en un hospital de Inglaterra.

A raíz de este suceso, ella vive en Inglaterra y su caso se hizo famoso en todo el mundo. El intento de asesinato provocó una reacción de apoyo nacional e internacional a la niña y a la familia Yousafzai.

La revista Times la ha incluido como una de las personas más influyentes del mundo durante tres años.

Después del atentado y su recuperación, Malala volvió al colegio pero en Inglaterra y dijo:

“Volver al colegio me hace muy feliz. Mi sueño es que todos los niños en el mundo puedan ir a la escuela porque es su derecho básico”.

En lugar de retirarse en el anonimato, Malala asumió el cargo de embajadora mundial de la educación femenina.

Escribió un libro llamado “We are desplaced”, en el que narra historias de valentía de otras chicas que han vivido situaciones similares a la de ella, llenas de esperanza con sueños para sus futuros, y ella dice: “Si una chica con educación puede cambiar el mundo, ¿Qué pueden hacer 130 millones?”.