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El yo-yo es un juego infantil que también practican los adultos como pasatiempo. Presidentes de los Estados Unidos como John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson y Richard Nixon eran aficionados a este juego incluso en La Casa Blanca.

El yo-yo tiene un día especial, cada 6 de junio se celebra el Día Mundial del Yo – Yo, fecha en la que en diferentes lugares del mundo se dedican a realizar múltiples actividades y competencias, donde las personas más experimentadas con este tradicional juguete manifiestan sus habilidades.

Según historiadores se cree que la creación del yo-yo tiene su origen en la antigua Grecia o en China en el siglo V antes de Cristo. Hay evidencia de que en el siglo XVIII los franceses e incluso el mismo Napoleón usaban el yo-yo a manera de entretenimiento y como un artefacto antiestrés.

Posteriormente, por el año de 1928 el juguete comenzó a producirse en Estados Unidos y no solo se hizo rápidamente popular, sino que se empezó a exportar a todo el mundo. Unos años más tarde se conocería también en toda América Latina.

Hoy en día no es extraño encontrar este juguete entre los niños y no tan niños; se ha convertido en un elemento de la cultura popular en muchos países. También, además de su día especial (6 de junio), se celebran competiciones anuales alrededor del mundo que ponen a prueba la destreza de los competidores. En ellas han de mostrar trucos obligatorios ya estandarizados y otros de exhibición libre. Un juez califica estos trucos en base a la dificultad o la sincronización. Actualmente, los jugadores japoneses son los líderes indiscutibles de estos torneos.

Este divertido pasatiempo que disfrutan personas de distintas edades alrededor de todo el mundo tiene la curiosidad de llamarse de la misma forma (o prácticamente igual) en todas partes.