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Un número creciente de expertos en educación y aprendizaje insiste, desde hace algún tiempo, en la necesidad de introducir las nuevas tecnologías en las aulas, desde primaria hasta el fin de la escolarización. Y algunas voces se atreven incluso a hablar de los beneficios de los videojuegos para el desarrollo intelectual y emocional de los niños.

Una de estas voces es la de Marc Prensky, especialista en educación y aprendizaje, volcado desde hace años en explicar que los métodos educativos tradicionales (libros de texto, clases magistrales, deberes para casa… etc.) no se adecuan a las necesidades ni a la forma de entender el mundo de los niños de hoy.

En la actualidad hay muchos niños mal diagnosticados de déficit de atención. Prensky afirma que, detrás de algunos diagnósticos precipitados de TDA (Trastorno por Déficit de Atención) no hay más que un niño que “simplemente, no estaba escuchando”.

La falta de atención de algunos niños en la escuela podría deberse a que los métodos educativos empleados consiguen desmotivar a los niños, a quienes les resultan quizá demasiado ajenos, como si fueran de otra época.

Beneficios de los videojuegos para los niños

Los videojuegos permiten a los niños correr riesgos cuyas consecuencias sólo se dejan notar en el juego. De modo que se acostumbran, sin exponerse a un peligro real, a tomar decisiones difíciles de manera rápida y a resolver problemas en situaciones de tensión.

Todo ello los prepara para convertirse en el futuro en mejores profesionales. Esto es uno de los aspectos positivos para el desarrollo intelectual y emocional del niño, que ha señalado recientemente Prensky.

Hoy en día, padres y profesores expresan su preocupación por la falta de hábito de lectura de sus hijos y alumnos. Los videojuegos de hoy se parecen mucho más a los libros de lo que los padres creemos. Aunque en el videojuego, la historia de desarrolla conforme el jugador va superando las pantallas, comprometiéndole hasta el desenlace, como en los libros.

La diferencia entre los videojuegos y los libros es que mientras el lector permanece pasivo, en el videojuego se trata de resolver problemas, superar pruebas… en definitiva: actuar.

Por eso, otro de los beneficios de los videojuegos para los niños es que, jugando, los niños aprenden a perder antes que a ganar y a no frustrarse si quieren lograr sus objetivos.

Los videojuegos enseñan a los niños a ser tenaces.

 

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