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Margaret Doris Hawkins, después conocida como “Keane”, es una artista nacida en Estados Unidos que se hizo famosa por sus retratos al óleo de mujeres, niños y animales domésticos con enigmáticos ojos grandes.

Adoptó el apellido Keane al casarse con Walter Keane quien se hacía pasar por el pintor de las obras de Margaret y comenzó a ganar fama en los años 60, haciéndose de una gran fortuna y volviéndose reconocido en la sociedad estadounidense de esa época.

Margaret se enteró mucho tiempo después de que su marido se hacía pasar por el pintor de sus cuadros y al reclamarle, él se justificó diciendo que de esa manera era como se vendían las pinturas, no podían dar marcha atrás y además necesitaban el dinero que ganaban con la venta de los cuadros.

Margaret se pasaba día y noche pintando encerrada en su casa mientras su marido recorría el país exhibiendo y vendiendo las pinturas, gastandose el dinero en alcohol y mujeres. Esta situación hizo que Margaret se decidiera a dejarlo y divorciarse de él.

Ella siguió sosteniendo la farsa pintando para su marido hasta que los cuadros dejaron de ser exitosos y ya no se vendían como antes. Fue entonces cuando al dar una entrevista dijo toda la verdad. Walter enojadísimo dijo que ella estaba mintiendo y que lo único que quería era difamarlo por lo que entabló una demanda. Ella lo retó a que pintara un cuadro en público pero el se negó y se fue a vivir a Europa por muchos años.

En la década de los 80, en una entrevista que le hicieron a Walter, a su regreso de Europa, él explicó que Margaret había dicho esa mentira porque pensaba que él estaba muerto. Entonces, Margaret, muy enfadada demandó a Walter por difamación. En el juicio, esta vez el juez, pidió que ambos pintaran un cuadro en público. Ella lo pintó en menos de una hora y él se negó diciendo que le dolía el hombro. De esta manera, el juez sentenció a favor de Margaret. Fue reconocida como la autora de los cuadros y además, el derecho de percibir una indemnización millonaria por parte de Walter, pero nunca la llegó a percibir porque Walter había despilfarado toda la fortuna.

En la actualidad Margaret vive en California y continúa con su gran pasión, la pintura.