Nefertiti (c.1370 - c.1336 a.C.) fue la esposa del faraón Akenatón de la dinastía XVIII de Egipto. Su nombre quiere decir "la hermosa ha llegado", y, gracias al famoso busto creado por el escultor Tutmose (descubierto en 1912), es la reina más fácilmente reconocible del antiguo Egipto. Creció en el palacio real de Tebas, probablemente fue la hija del visir de Amenhotep II, y se comprometió con su hijo, Amenhotep IV, hacia los once años. Hay pruebas que sugieren que era adepta del culto de Atón, una deidad solar, desde una edad temprana y que puede haber influido en la decisión posterior de Amenhotep IV de abandonar la adoración de los dioses de Egipto en favor de un monoteísmo centrado en Atón. Tras cambiarse el nombre a Akenatón y asumir el trono de Egipto, Nefertiti gobernó junto a él hasta su muerte, tras lo cual desaparece del registro histórico.

Gracias al famoso busto que hoy en día reside en el Museo Egipcio Neues Museum de Berlín. La cara de Nefertiti es una de las imágenes de la antigüedad más fácilmente reconocibles, quizás tan solo por detrás de su hijastro Tutankamón.