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Toda relación en sus inicios es una explosión de emociones, en la que experimentamos principalmente sensaciones positivas y excitantes y una alta activación fisiológica, que es aquello que conocemos como "mariposas en el estómago".

Esto sucede en lo que llamamos fase de enamoramiento. En esta fase nuestro cuerpo responde y se activa porque la persona que estamos conociendo es "un misterio por descubrir", donde la novedad y la sorpresa es un motor para seguir conociendo a la persona y vivir experiencias junto a ella.

Esta es una fase de grandes satisfacciones, los momentos que se pasan con la pareja son momentos generalmente agradables y esta fase continua hasta que se establecen vínculos profundos.

El final de esta fase da paso a la siguiente que es la que conocemos como la fase de compromiso. En ésta los dos miembros de la pareja tienen voluntad de darle continuidad a la relación.

En esta fase, la novedad y el misterio da paso al conocimiento del otro, que se ha convertido en una persona real, cono sus virtudes y sus defectos.

Ahora la relación ya no es tan excitante en todos los momentos. La pareja tiene que hacer frente a los problemas que se presentan en toda relación y es en estos momentos de conflictos, inconvenientes y situaciones difíciles donde se verá la verdadera fortaleza del vínculo que hemos creado a lo largo de toda la relación.

Veremos si realmente nuestra relación es un vínculo con capacidad de éxito o no, dependiendo de cuáles sean nuestras actitudes y habilidades a la hora de gestionar y hacer frente a las situaciones cotidianas y problemas que puede presentar nuestra relación.

Si nuestras actitudes y nuestras habilidades son negativas, es decir, no nos ayudan a resolver los problemas que como relación tenemos que enfrentar, es muy difícil que esa relación sea exitosa y mucho menos satisfactoria, en estos casos la relación se convierte en una fuente de problemas en sí misma.

Según la psicóloga Sara Montejano, hay parejas que desarrollan cuatro actitudes fundamentales para poder tener una relación satisfactoria en esta siguiente etapa.

  1. La primera es cuando la pareja domina la habilidad de comunicarse y es capaz de hablarse emitiendo los mensajes en el momento oportuno centrando sus argumentos en el presente, emitiéndolos de forma clara y concisa.
  2. Las parejas con buena capacidad para la resolución de problemas saben definir el problema con claridad y brevedad sabiendo expresar sus emociones y los sentimientos que les genera la presencia del problema a afrontar.
  3. Otra de las características y actitudes fundamentales de las parejas exitosas es su capacidad para reforzar positivamente al otro. Las parejas exitosas tienen una alta tasa de reforzadores dentro de su relación.
  4. Y por último y no menos importante, otra de las actitudes que ponen en marcha las parejas exitosas son las habilidades instrumentales que permiten regular la convivencia en el día a día.

 

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