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La lluvia de estrellas conocida como Perseidas es uno de los fenómenos espaciales más populares para la gente en todo el mundo. Muchos creen que verlas es señal de buena suerte, pero sobre todo, nos muestra lo extraordinario, maravilloso y hermoso que es el universo.

Las perseidas también son conocidas como “Lagrimas de San Lorenzo” por las fechas en las que pueden ser vistas y que se acercan a la celebración del santoral. Su periódo de actividad es largo y se extiende desde el 16 de julio al 24 de agosto, aunque cuando mejor se pueden ver es entre el 11 y 13 de agosto.

Si bien se tienen registros antiguos de la actividad de las perseidas en los anales históricos chinos, no fue hasta 1835 cuando el astrónomo belga Adolph Quetelet muestra que se produce una lluvia de meteoros de forma cíclica en agosto.

Esta lluvia de meteoros que percibimos como estrellas fugaces, se trata de partículas de polvo del tamaño aproximado de un grano de arena que dejan los cometas alrededor del sol. El efecto luminoso se produce cuando los granos atraviesan la atmósfera terrestre, atraídas por el planeta y se volatilizan.

Este acontecimiento es famoso por ser visible desde el hemisferio norte durante el verano. También es posible durante estos días observar estrellas fugaces en posiciones de las constelaciones de la Osa Mayor y Casiopea. Los expertos afirmaron que esta temporada los mejores momentos para ver la lluvia de estrellas eran las noches del 12 y 13 de agosto, pero las perseidas pueden verse hasta el 24 de agosto, por lo que aún quedan muchas noches para disfrutarlas.

Para disfrutar de este fenómeno, los expertos aconsejan buscar "los cielos más negros posibles", es decir, lugares poco iluminados y totalmente despejados.

 

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