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Yo no les deseo feliz día

Hoy, 8 de marzo, dejemos de lado las felicitaciones. Mejor, tengamos en la memoria a esas mujeres que por aquellos días de 1852 iniciaron y marcaron el camino de la igualdad de derechos. Los invito a que recuerden la triste historia que hay detrás del Día Internacional de la Mujer, cuando en un incipiente mundo industrializado un grupo de mujeres se levantó en huelga para protestar por los bajos salarios y las condiciones inhumanas de trabajo de mujeres y niñas… Los invito a conocer a aquellas mujeres librepensadoras que iniciaron el movimiento feminista, los invito a guardar un minuto de silencio por tantas mujeres y niñas víctimas de feminicidio, abuso y violencia de género, pero sobre todo los invito a hacer una profunda conciencia sobre los verdaderos principios de respeto e igualdad. Los invito a no ser partícipes más de un pensamiento generalizado sobre la “debilidad” de las mujeres. Los invito a no tomar a la ligera las palabras de desdén tan arraigadas en nuestro lenguaje, como el tan famoso “tenías que ser mujer”, por favor, dejemos ya de justificar actos bastante reprochables con solo decir “es que es o soy hombre o mujer”

Indudable es, que nuestra sociedad llena de miedo y escasos valores, aún hoy en día, se ve corrompida por un pensamiento arcaico, retrógrada; aún se considera a las mujeres como un día el filósofo Arthur Shoppenahuer describió a las mujeres: “seres de cabellos largos e ideas cortas”. ¿Indignante no? Walt Disney dio a las niñas una idea de delicadeza absurda, en la que las “princesas” no gritan, no corren y no empujan y siempre la idea implícita de que “calladitas nos vemos más bonitas”. También indignante… Y en tiempos actuales no podemos negar la misoginia hecha canción por algunos “artistas” del reguetón y la música de banda.

La lucha por la igualdad nos compete a todos, somos mujeres y hombres quienes debemos trabajar en conjunto. Igualdad no significa solamente que las mujeres trabajen y los hombres realicen tareas domésticas, es una concepción mucho, mucho más profunda. Esta lucha, que ha sido feroz, ampliamente criticada, rechazada y con saldos de muerte inimaginables, es tarea de todos.

Soy feminista, más nunca “feminazi”, creo en la igualdad y me siento muy orgullosa de ser mujer y aunque parezca utópico e idealista, quiero un mundo en el que podamos salir a las calles sin miedo, un mundo en donde podamos vestir como nos venga en gana sin ser criticadas, en donde podamos vivir la misma libertad sexual que los hombres, en el que no se nos condene por no querer ser madres, en donde no se juzgue a una madre soltera o a una mujer gay, un mundo en el que raza, religión o nivel educativo no sean factores de segregación de una persona, en donde no haya acoso laboral por parte de nadie, en donde ni hombres ni mujeres abusen del poder, así que no, no les voy a desear “feliz día” porque todos los días deberían declararse como día internacional de la humanidad.

 

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