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Categoría: Intelectual
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cultura

 

La cultura es una parte muy relevante y propia de un país. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella, los seres humanos se expresan, toman conciencia de sí mismos y pueden crear obras que los trasciendan.

Erróneamente se piensa que asistir a eventos culturales será caro y aburrido, y en efecto, hay eventos a los que una gran parte de la sociedad está condenada a no asistir por falta de recursos económicos, pero también es un hecho que otra parte de la sociedad, no asiste por falta de ganas.

Los promotores de la cultura, instituciones o simplemente los enamorados de la preservación y transmisión de la cultura, unas veces preocupados y comprometidos, otras veces no tanto, observan que sus muchos o pocos esfuerzos por acercar a toda la sociedad a la cultura, se ven desvanecidos al notar la poca asistencia a eventos culturales gratuitos. Tal vez sea la apatía o el miedo a lo desconocido, tal vez sea la idea generalizada y totalmente manipulada por los medios de comunicación masivos de alejar a la sociedad de la cultura…

¡Por favor, dejemos de utilizar la palabra “aburrido” para describir lo que no conocemos! El aburrimiento denota pocas ganas de dejar de ser espectador y volverse participante activo de la vida misma. La cultura NO aburre. ¿Alguna vez han llevado a un niño a algún museo tecnológico o a una niña al ballet? ¡El interés que demuestran en ello es impresionante! ¡No tienen miedo de conocer cosas nuevas! Sin embargo, a los adultos nos provoca pereza, estamos demasiado cansados y muy ocupados como para preocuparnos por esas cuestiones. Pero al ser el arte, la música, la fotografía, la escultura o la literatura, entre otros, lo que nos acerca a nuestro lado más creativo y humano, es una posibilidad de escaparnos de la tan cotidiana realidad, ¡esa sí que es aburrida! La cultura está en todas partes, hay miles de opciones que constantemente nos están acercando a ella. ¡No la rechacemos! No temamos involucrarnos con lo cultural, ya que es una forma de conectarnos y de comunicarnos con nuestros sentidos. A veces no es necesario salir de casa para encontrarte frente a frente con ella. Lee uno de tus libros favoritos, escribe, si te gusta pintar hazlo, escucha música clásica, verás cómo tus nervios se van calmando poco a poco.


Independientemente de lo que cada país o comunidad haga para promover la cultura, las expresiones culturales forman parte de nuestra cotidianeidad, basta con ver el arte callejero pintado en los muros, claro que habrá sus excepciones, los muros llenos de rayones y manchas de pintura no son agradables a la vista, pero en la Ciudad de México, por ejemplo, el movimiento “Street Art Chilango” está haciendo verdaderas obras de arte referentes a la cultura pop y detenerte a observarlas un rato ¡es gratis! Lo mismo sucede con algunos extraordinarios músicos que tocan en algunas esquinas. Visitar un museo no es tan caro como creemos (por lo menos en México, los domingos incluso es gratis), escuchar a un cuarteto de violines no es cosa de “viejitos”, las fotografías reflejan un mundo que se percibe desde un punto de vista distinto al nuestro. Cuando somos flexibles y permitimos a nuestros sentidos absorber todas esas expresiones artísticas, no hay duda que es una de las mejores terapias contra el estrés.


Si damos una oportunidad a la cultura, si le permitimos entrar a nuestras vidas, nos estamos regalando a nosotros mismos una oportunidad de despertar nuestros sentidos, de no quedarnos sólo con lo que la TV nos ofrece, incluso nos estamos dando la oportunidad de transportarnos fuera de la realidad pero de una manera más bella y más reconfortante. No demos la espalda a la cultura, tú decides cuál es tu expresión cultural favorita, pero para decidirlo es necesario conocerla.


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