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La dama, también conocida como reina, es una pieza mayor del juego de ajedrez, representada en los países de habla hispana y portuguesa por la letra D en la notación algebraica. Es la pieza de mayor valor absoluto del juego.

La reina está valorada con nueve puntos. Al igual que la torre, es capaz de ganar una partida contra un rey solitario.

En el chaturanga y shatranj, antecesores más antiguos de ajedrez, el lugar de la dama era ocupado por la firzan o firz, equivalente al visir o consejero real. En Europa, durante la Edad Media, la dama sustituyó poco a poco su antecesor, a pesar de que los movimientos sean los mismos, y ya en el final del siglo XIII estuvo presente en todo el continente. A finales del siglo XV, su movimiento se expandió alcanzando vigente hasta el siglo XXI, aunque todavía se restringían las condiciones de promoción de un peón a una nueva dama.

Normalmente no se utiliza en la fase de apertura del juego, por estar sujeta a ataques de las piezas menores en posiciones cerradas, aunque haya aperturas clasificadas en The Encyclopaedia of Chess Openings con su prematura utilización.

El rey es la pieza más importante del ajedrez, cuya captura es el único objetivo del juego. En los países de habla española y portuguesa, el rey es representado por la letra R en la notación algebraica del ajedrez. En caso de que no pueda ser cambiado durante la partida, se la considera una pieza invaluable. Vale 20 puntos; sin embargo, algunos autores le atribuyen de dos a cuatro puntos de valor relativo, en una escala de uno a diez, sobre la base de su movilidad, seguridad y el papel activo que juega en el final del juego.

Durante una partida, el rey no puede permanecer bajo la amenaza de piezas enemigas en ningún instante, debe ser colocado de forma segura en el movimiento inmediatamente posterior, en caso de ser atacado. Las reglas de etiqueta en el ajedrez indican que, al amenazar al rey del oponente, el atacante puede romper el silencio de la partida y anunciar "¡jaque!" y, en el caso de que el rey no pudiera escapar a la captura, anunciar "¡jaque mate!". Estos gestos se consideran opcionales según el reglamento del juego.

 

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