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Ser madre, ama de casa, trabajadora en el mundo laboral, querer ser todo, y ser muy buena en todo. A veces creemos que no se puede, el día nos come, se nos va de las manos y ya cuando llegas a tu casa después de una jornada laboral de 8 horas, te encuentras con que debes revisar tareas, meter a bañar a los hijos, tener tiempo de calidad, leer cuentos, cantar canciones y dormir a todos. 

No conforme con esto, hay que ver que todo esté en orden en la casa, que no falte nada, ver lo del supermercado, la tintorería, cuentas por pagar, etc.. Cuando te das cuenta, ya son las 12 de la noche y te arrastras a la cama a dormir para poder volver a empezar al día siguiente.

La pregunta es, ¿puedo tenerlo todo?, hay momentos en que creo que si es posible y otros no tanto. Todos los días hay que tomar la decisión de ser madre o ser trabajadora, en casa pensamos en las cosas de la oficina y en la oficina, pensamos en las cosas de la casa. Aunque tengamos personas que nos ayuden en los dos ámbitos siempre te quedas con la sensación de "pude haber hecho más". Me parece que el secreto de lograrlo sin morir en el intento, radica en establecer rutinas y saber poner límites. Límites en la oficina, que no trasgreda a tu hogar y viceversa, en dejar de lado las culpas al sentir que no estás al 100% en ambos lados y básicamente en tener un espacio, por más pequeño que sea solo para ti. Un momento donde te puedas soltar el pelo, quitarte los zapatos, colgar el delantal y guardar el portafolio. ¿Qué hacer en este espacio?, ¡lo que sea!, leer una revista, meditar, hacer ejercicio, cualquier cosa que te de gusto que sientas solo tuya, por esos momentos tienes que pensar solo en ti.

Pero, sobre todo, no intentes ser perfecta, esa idea de perfección es lo que nos está drenando, considero que sí puedes tenerlo todo, si no te matas tratando de serlo. Lo importante está en tener una vida equilibrada, no en buscar ser impecable. No es ser mamá, ni la exigencia de ser una mujer exitosa en el mundo laboral lo que cansa, es la exigencia impuesta por una misma de la perfección, lo que nos agota.

Así que relájate, busca tu espacio y observa como dentro de la imperfección es cómo vamos desarrollándonos, vamos creciendo y aprendiendo. 

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